Fajana de Franceses, embarcadero al pasado

Hay muchas formas de retroceder en el tiempo. Una de ellas es visitando la Fajana de Franceses, en el pueblo de Garafía, norte de la isla canaria de La Palma. Pertenece al barrio de Franceses, encontrándose en la costa de este y sirviendo, en el pasado, de zona de embarcadero desde donde partían productos agrícolas y ganaderos rumbo a la capital de la isla, Santa Cruz de La Palma, y a su vez, llegaban los destinados a la población norteña. Hoy en día, podríamos decir que su función sigue siendo la misma, embarcadero, pero en lugar de productos, ayuda a transportar recuerdos y emociones entre el presente y el pasado.

Aquí podéis ver la ubicación exacta de la Fajana de Franceses

Una vez llegados al barrio de Franceses, y para llegar hasta la Fajana, podemos elegir ir en coche o caminando a través del sendero. En mi caso elegí ir en coche. Vaya vago estoy hecho.

Fajana de Franceses (Isla de La Palma. Canarias)

Sendero que nos lleva hasta la Fajana de Franceses. ¿Qué os parece caminar con ese pedazo de azul de fondo?

Si al igual que yo, elegís bajar en coche, tenéis que tener en cuenta que hay tramos donde la carretera se estrecha bastante y si no estáis acostumbrados a conducir marcha atrás para permitir el paso de vehículos que os encontréis en sentido contrario, quizás haya momentos que sudéis más que si fuerais caminando.

Fajana de Franceses (Isla de La Palma. Canarias)

Tramo serpenteante del sendero y carretera estrecha que nos conduce hacia la Fajana de Franceses. ¡El azul no nos abandona! Ya se respira la sal…

Tras unos veinte minutos, aproximadamente, llego al caserío donde la carretera pone su punto y final. Ya estoy en la Fajana de Franceses. Al aparcar y bajar del coche me quedo extrañado. Echo en falta una avenida ruidosa llena de coches. También hecho en falta no tener cobertura 4G en el móvil. Hasta se me hizo un nudo en la garganta cuando me imaginé que iba a llegar la hora del mediodía y no iba a poder comer en un McDonald’s. Por suerte, al llegar a la enorme plaza del barrio, encontré un campo de fútbol donde echar un “puerta a puerta” mientras unos niños jugaban a un extraño juego que consistía en saltar sobre números dibujados en el suelo. Gente rara.

Fajana de Franceses (Isla de La Palma. Canarias)

Campo de fútbol del CD Fajana de Franceses. Foto tomada en el descanso del partido, por eso no se ve gente en las gradas.

 

Fajana de Franceses (Isla de La Palma. Canarias)

Qué juegos más raros. Aproveché a hacer la foto mientras los niños se fueron a una zona estratégica para intentar coger cobertura con el móvil y revisar el Instagram.

 

Fajana de Franceses.

Fajana de Franceses. En la foto no se aprecian los carteles pero el local de la izquierda es un “Mercadona” y la casa roja y blanca pertenece a la franquicia “Worten”.

 

Sigo recorriendo esta zona y poco a poco voy llegando a escasos metros del mar. Veo extrañas construcciones. Se encuentran “abandonadas a su suerte” y, por lo que se aprecia, su estado de conservación decae día tras día. Una lástima. Mi cámara me dice que lo que hay frente a mi es añejamente bonito y que sería interesante hacer alguna foto. Las hago. Mientras aprieto el obturador, mi corazón me pregunta si alguien se interesará por el estado de este patrimonio histórico; “no te hagas ilusiones”, le contesto. Todo caerá y sólo quedarán fotos que compartir en las redes sociales. No se podrán tocar las piedras de las paredes hechas por nuestros antepasados, los marcos de madera de las ventanas y puertas que tanto protegieron los alimentos. Estando en la era digital, no está nada mal, ¿verdad hijos?.

Fajana de Franceses (Isla de La Palma. Canarias)

Fajana de Franceses. Isla de La Palma.

 

Fajana de Franceses (Isla de La Palma. Canarias)

Fajana de Franceses (Isla de La Palma. Canarias)

 

Fajana de Franceses (Isla de La Palma. Canarias)

Fajana de Franceses. Isla de La Palma.

 

Fajana de Franceses (Isla de La Palma. Canarias)

Fajana de Franceses (Isla de La Palma. Canarias)

El color azul se atribuye a la paz, a la quietud, a la inmortalidad. Este lugar está inundado por ese color. Me doy el permiso de sentirme inmortal. Lo consigo por unos minutos. Las construcciones me miran con celos, sabiendo de su mortalidad prematura si nadie lo remedia. Decido realizar unas fotografías con mi cámara analógica Zenit 12XP para huir de los píxeles y retratar la historia con historia. Todavía, a día de hoy, no sé cómo habrán quedado las fotos. No hay pantalla trasera que dé pistas. Necesito ver el histograma ¡ya!. No puedo. Me agocio. Decido perderme, con la ayuda de la brisa, en la lectura de una obra a modo de distracción. Ahora todo comienza a cuadrar. Respiro aire de antaño y, por unos momentos, me aíslo hasta del azul. Dejo de ser inmortal. El viaje al pasado no ha hecho más que empezar…

 

Fajana de Franceses (Isla de La Palma. Canarias)

Fajana de Franceses (Isla de La Palma. Canarias)

 

 

  • Posted by Dominic Dähncke
  • On 2 junio, 2016
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Tags: fajana de franceses, la palma, visitando

4 Comments

Ines Dietrich
Me encanta Dominic, las fotos y el texto no pueden encajar mejor. La Fajana de Franceses es un lugar con una magia única. Y yo, como alemana, encontré un trozo de mi infancia en aquel país lejano: los numeros dibujados en el suelo del campo de futbol. Nada de meter goles sino brincar sobre una pierna aprendiendo los números e intentando mantener el equilibrio... Lo que me fascina también es el resto del bosque de laurisilva bajando hacia La Fajana. Un beso, Inés de Barlovento
    Dominic Dähncke
    ¡Muchas gracias Inés! :-) Si, como dices, el bosque de laurisilva que hay a medio camino es impresionante que esté ahí. Es como un "flashback" a Los Tilos. Para mi es uno de mis rincones favoritos de La Palma. Saludos y gracias por visitar y comentar, Inés!
M. Luisa
Durante cinco años viví en La Palma. En diciembre pasado, después de más de veinte años (nos vinimos en el 92), volvimos a ella. Tenía ganas de ir al norte de la isla porque era para mí una zona desconocida y que me atraía mucho por lo que había oído hablar de ella. Pasamos por allí, sí, pero casi de puntillas. La verdad es que cuando te metes por alguna de aquellas carreteras da un poco de miedo pero me encantaría volver para perderme un día tras otro por el norte. Al leer lo que escribes y ver tus fotos tengo la sensación de dar un salto atrás en el tiempo. ¡Muchas gracias!
    Dominic Dähncke
    Muchas gracias a ti, M. Luisa. Me hace mucha ilusión que a través de esta entrada del blog, con ayuda de las fotos, haya podido acercarte a esa tierra y momentos donde estuviste en el pasado. Espero que pronto puedas volver a visitar la isla y te revivas todas esas sensaciones y emociones pasadas. Un saludo.

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