Barrio de Franceses: que se pare el mundo, yo me bajo aquí

Soy muy fan de subirme a “guaguas (autobuses) emocionales”, que me transportan de una emoción a otra en un corto espacio de tiempo y distancia. Una de mis paradas preferidas en la isla de La Palma es el barrio de Franceses, en el municipio de Garafía, el cual, junto a su Fajana (aquí hablé de mi visita), es capaz de mostrarme que todavía quedan lugares donde el mundo parece no estar pendiente del tiempo ni de la velocidad.

Antes de nada me gustaría agradecer sobremanera a Mauro Castro su atención y predisposición a hacerme de “guía inesperado” el pasado domingo durante mi visita a Franceses. Me lo encontré por casualidad mientras hacía fotos y muy amablemente se ofreció a contarme algunos de los entresijos y secretos del barrio, así como abrirme las puertas del actual, y misterioso, local social. Mauro es el fundador y administrador de la página de Facebook “Historia de Franceses”, dedicada a este barrio: visitar web.

Nada más entrar al barrio, mis ojos no dan crédito: no hay semáforo para regular el tráfico ni indicar a los peatones cuándo pueden seguir su paso. Mi coche ha quedado aparcado bastante atrás. Me convierto en peatón. Adoro ser un peatón y caminar por las callejuelas y rincones de Franceses sin tener artilugios luminosos más altos que yo con un machango rojo que me exigen “parar”, o con uno verde y unos números en cuenta atrás que me sugieren avanzar y aligerar el paso antes de que sea demasiado tarde. Tampoco encuentro esas rayas blancas, con nombre de animal africano, que besan los pies a estos dos machangos de color cambiante. Me gusta. Un gran sentimiento de libertad inunda mi alma.

 

Franceses (Garafía. Isla de La Palma)

Entrada oeste al barrio de Franceses (Garafía. Isla de La Palma)

 

Aún me encuentro en el mismo punto. Giro mi cuerpo 180º. Cuatro casas me enseñan, fijándome en sus ventanas, que aquí, como en todos lados, también hay personas que tienen más miedo que otras. Dejémoslo en “desconfiados”, suena más amable. La sombra en los “desconfiados” y la luz en los “confiados” hace que me pare a pensar y me pregunte: ¿cuánta gente en la vida real – no en la vida de Franceses – se queda en la sombra eterna por no afrontar sus miedos?. Ellos mismos deciden que su luz nunca brille. Siempre podrán echarle la culpa al sol.

 

Franceses (Garafía. Isla de La Palma)

Tonos fríos y cálidos a la entrada a Franceses (Garafía. Isla de La Palma)

 

Sigo caminando. Hace unos minutos Mauro me ha comentado que en su día Franceses fue el barrio más poblado de Garafía con aproximadamente 2.000 habitantes. Hoy en día hay unos ciento y poco. ¿Cuántos niños habrá en su escuela?, me pregunto. Es domingo, día que iguala a “ninguno” la respuesta en todas las escuelas. Al lado de la pequeña escuela me encuentro con una portería de fútbol dándole la espalda a un paredón de cemento. Pintada en blanco y negro, me cuenta que ha vivido épocas mejores, cuando todavía no existían carretes que permitían capturar el color. Aquí, en este sitio y en este momento, si llego a encontrarme un balón de fútbol, hubiera jugado como un niño, por lo menos un ratito. Ahí fuera, en el mundo real, todo son prisas y esfuerzos en tapar nuestro niño interior. Curioso. Somos mayores para las cosas más pequeñas, las cuales a su vez, son las que más grandes nos hacen.

 

Franceses (Garafía. Isla de La Palma)

Portería solitaria en Franceses (Garafía. Isla de La Palma)

 

Continuando mi pequeña caminata por el barrio, me topo con este añejo buzón. Veo que el óxido siente una enorme curiosidad por averiguar qué hay dentro de dicho compañero amarillo. Compañero confidente de historias, que acepta con una excepcional madurez, su destino: despedazarse a la intemperie, absolutamente solo, sin ver una carta entrar por su boca en muchísimo tiempo. Se resigna. Él, aunque está empadronado en Franceses, es sabedor que es parte de este mundo digitalizado donde los unos y los ceros intentan aniquilar – con disfráz verde de Whatsapp – olores, texturas y sentimientos que solo las cartas han sabido transmitir tan magistralmente durante su/nuestra historia.

 

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Confidente de historias

 

Avanzo. Un “déjà vu” de la tormenta tropical “Delta” (año 2.005) me asalta al ver este pajero. Un cable de luz sobrevuela su cabeza pero sin tocarlo ni ofrecerle sus servicios. Solo una pequeña tubería de agua parece acordarse de él. Volviendo al año 2.005, cuando el “Delta, yo era estudiante en San Cristóbal de La Laguna (Tenerife) y recuerdo que, tras la caída de varias torretas eléctricas, nos quedamos sin electricidad durante tres días. Tres días en los que conocí más que nunca a todos esos vecinos que siempre habían estado residiendo alrededor de mi vivienda. Tres días en los que las partidas de baraja española y otros juegos de mesa por un lado mataban, las horas, y por el otro hacían crecer, la amistad. No recuerdo que Facebook, el Tuenti, el Whatsapp y derivados vinieran a “salvarnos” de nuestra soledad.

 

Franceses (Garafía. Isla de La Palma)

Pajero en Franceses (Garafía. Isla de La Palma)

 

Hablando de baraja española. Veo que aquí, en Franceses, hay gente que sigue “matando” y “haciendo crecer” a través de ella, rodeados de recuerdos de antaño en forma de fotos. El resto de la humanidad, los que vivimos “ahí fuera”, podemos estar tranquilos. En caso de que nos queramos unir a la partida, pero a su vez necesitemos sentir la tranquilidad de no desconectarnos del todo del mundo exterior, en la pared disponemos de un enchufe por si el sudor frío nos invade al ver cómo nuestro teléfono móvil nos avisa de que su batería está muriendo. Curiosa imagen la que podemos “leer” en la pared: fotos llenas de vida social y debajo de ellas, una cajita cuadrada donde se les da vida a los aparatos que precisamente nos están quitando cada vez más esa vida social.

 

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Baraja española / Franceses (Garafía)

 

La reflexión agota, el caminar no tanto. Cada vez estoy más convencido de que, en el mundo actual, es más fácil acabar una ultramaratón que estar saber estar a solas con uno mismo, explorando el mundo interior. Nos hemos vuelto autómatas, seres sin alma ni reflexión. Hacemos por hacer. Y nos excusamos en que hacemos porque tenemos que hacer para ser alguien; cuando haciendo así, no somos nadie. Sitios como Franceses te lo recuerdan. Por eso, muy a menudo elijo este sitio para parar el mundo y conocerme mejor.

 

Franceses (Garafía. Isla de La Palma)

Vistas hacia el Este / Franceses (Garafía. Isla de La Palma)

 

Franceses (Garafía. Isla de La Palma)

Franceses (Garafía. Isla de La Palma)

 

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Franceses (Garafía. Isla de La Palma)

 

Franceses (Garafía. Isla de La Palma)

Franceses (Garafía. Isla de La Palma)

 

Franceses (Garafía. Isla de La Palma)

Franceses (Garafía. Isla de La Palma)

 

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El Legado / Franceses (Garafía)

 

  • Posted by Dominic Dähncke
  • On 23 Septiembre, 2016
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1 Comments

N.M.G.A.
Un lugar precioso, unas fotos preciosas y una manera excelsa de relatar todas las emociones que te abrigaron en esa visita. Y que siguen haciéndolo cada vez que te acercas allí, tal y como nos confiesas. Me quedo con varios fragmentos de este relato, porque me transmitieron de manera especial y porque se asemeja a mi manera de ver y sentir. "....es sabedor que es parte de este mundo digitalizado donde los unos y los ceros intentan aniquilar – con disfráz verde de Whatsapp – olores, texturas y sentimientos que solo las cartas han sabido transmitir tan magistralmente durante su/nuestra historia.""...Nos hemos vuelto autómatas, seres sin alma ni reflexión. Hacemos por hacer. Y nos excusamos en que hacemos porque tenemos que hacer para ser alguien; cuando haciendo así, no somos nadie. Sitios como Franceses te lo recuerdan. Por eso, muy a menudo elijo este sitio para parar el mundo y conocerme mejor."Enhorabuena. Y gracias por compartir no solo tus fotos sino tus escritos. Un saludo.

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