9 cosas que aprendí en 2017

Y llegó 2018. Mi primer propósito para este nuevo año es hacer balance personal de 2017 y reflexionar sobre las enseñanzas que me ha aportado gracias a las diferentes experiencias que he vivido durante estos últimos 365 días. Luego prometo apuntarme al gimnasio.

1. Hay oportunidades por todas partes. Solo hay que atreverse a tocar la puerta.

En mi etapa como estudiante, una de las cosas que más me caló fue una frase escrita por una profesora en un folio DIN A4 y que esta colgó al lado de la pizarra para que todos la viéramos a diario: “Las carreras universitarias no tienen salida. La salida la tienen las personas”. Me acordé mucho de esta frase el pasado mes de marzo.

2. A las opiniones ajenas sobre uno hay que darle el valor justo, ni más ni menos.

De vez en cuando me gusta pedir a mis amigos que me den su valoración sobre mí, ya sea acerca de una acción, una decisión, una actitud, u otro asunto. Creo que es una sana forma de comparar la percepción subjetiva que uno tiene de sí mismo con la percepción, también subjetiva, que los demás tienen de uno y así ver si distan mucho entre sí y algo “no cuadra”. En ambos casos, recordar siempre que es pura subjetividad, con valor sí, pero el justo.

3. Mejorar uno es como una suma. Ayudar a mejorar a otro se parece más a una multiplicación.

Cuando uno siente que está creciendo, sea en el campo que sea, uno se siente estupendamente bien y realizado. Pero todavía hay una sensación mucho más gratificante: contribuir a que otra persona crezca.

4. Pasar por una mala época es una posibilidad y, como tal, hay que aceptarla.

Principios de verano. Mala etapa en lo personal. Música y a llorar sin parar. Vienen a mi mente miles de frases positivas leídas (y apuntadas) en libros que pasaron por mis manos tiempo atrás, cuando estaba bien y todo parecía más fácil de aplicar. “No puedo estar mal”, “mañana tengo que levantarme sonriendo”, me repetía a mi mismo día tras día. La angustia crecía.  Curiosamente, empecé a mejorar cuando acepté que tenía todo el derecho del mundo a estar mal, que era algo lógico y necesario pasar.

5. Hay cosas que llegan y ya está, sin avisar previamente.

Te encuentras inmerso en una situación “x”, donde te sientes bien (quizás “cómodo” sea mejor definición) y de repente se te presenta una situación “y”, la cual te hace ver que la “x” deja de tener sentido desde ese mismo momento. Todo esto sin avisar, en el lugar y de la forma menos pensados.

6. Hay pocas cosas más valiosas que la amistad.

Hay quien dice que son una especie en extinción. Yo soy de la creencia de que es una cuestión de selección propia y de factor imán. Muchas personas pasan al lado de uno durante la vida y, ya sea por una u otra parte, pocas son las que se quedan. Los malos momentos suelen ser los termómetros de la amistad y yo, este año, me he dado todavía más cuenta de que sólo puedo estar agradecido.

7. Fuera de la “zona de confort” uno se moja, pero no se empapa.

Por el bien personal, debería de haber una ley que nos prohibiera aparcar dentro de nuestra zona de seguridad. Estacionar sí, brevemente, pero aparcar prolongadamente, no. El miedo es el principal factor que nos impulsa hacia dentro cada vez que nos atrevemos a intentar salir de ella. Fuera llueve. Asomamos la cabeza por fuera del paraguas, dos gotas caen sobre nuestra nariz e inmediatamente volvemos a refugiarnos bajo él.  No soportamos la idea de empaparnos indefensos bajo la lluvia, sin protección, cuando en realidad así, nos estamos negando una de las mayores oportunidades de crecimiento personal que hay.

8. Somos iguales y distintos a la vez.

Me considero una persona bastante tolerante. Y digo “bastante” porque siempre he pensado que es un aspecto que en mí tiene bastante margen de mejora. Hablo concretamente del tipo de tolerancia que hay que tener a la hora de desarrollar una sana convivencia en pareja. Cuestiones cotidianas que se dan dentro de una casa y que, como es lógico, tienen dos versiones diferentes, las cuales hay que saber y querer acercar entre sí.

9. Perfecta imperfección.

Si en una fotografía las líneas de los edificios convergen, no me gusta la foto. Si la presentación de PowerPoint que estoy preparando no pasa mis 1467 revisiones, no es válida. Son sólo dos ejemplos, reales, eso sí. Las diferentes experiencias que he vivido este año, con sus respectivas reflexiones, me han enseñado a saber convivir mucho mejor con lo “imperfecto”.

… ya estoy averiguando precios del gimnasio que tengo debajo de casa 😉

¡Feliz año 2018!

  • Posted by Dominic Dähncke
  • On 3 enero, 2018
  • 8 Comments
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8 Comments

Fiamma
Mi punto favorito, el 3 Felicidades por todo lo que has conseguido y gracias por deleitarnos con tus fotografías diarias. Feliz año.
    Dominic Dähncke
    Jajaja... el punto 3 me encanta a mi también. Y no lo sabía hasta hace bien poco :) Gracias a ti y a seguir progresando de la manera que lo estás haciendo, Fiamma. Nunca dejamos de aprender. ¡Feliz año!
Neiram
No ha sido un buen año para mi, pero al menos lo se. Leo tus apunte al mismo periodo y pienso, que la melancolia se percibe en tu trabajo. Animo¡¡ y a por un año mejor
    Dominic Dähncke
    Mucho ánimo para este nuevo año, Neiram. Será un gran año, todo depende de la actitud. Para mi, en algunos temas tampoco ha sido un gran año, pero ahora que lo veo todo con más perspectiva, veo que gracias a esas circunstancias menos agradables, soy más completo como persona. Un abrazo y a disfrutar de este maravilloso año.
Adrián Tonidandel
Muy buenas reflexiones, Dominik... (4, 5 y 6, de oro) Y a poner en práctica lo del gimnasio. :)
    Dominic Dähncke
    ¡Muchas gracias Adrián! Como siempre, te estoy muy agradecido por seguir mi pasión desde tan lejos. ¡Un abrazo y feliz año de gimnasio! ;)
Ermelinda
Sin duda, lo mejor que he leído este comienzo de año. ¡Enhorabuena!
    Dominic Dähncke
    Me alegro que te haya gustado mi pequeña reflexión sobre los aprendizajes de 2017. ¡Muchas gracias Ermelinda!

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