Dominic Dähncke

Fotógrafo creativo.

Serie: “Queroseno”

Poco más de seis kilómetros separan la población costera de “El Médano“, dentro del municipio de Granadilla de Abona, en el sur de Tenerife, con el aeropuerto de “Tenerife Sur”. Cada lugar que visitamos, o en el que residimos, se nos queda grabado en la mente con alguna de sus peculiaridades: su gente, sus paisajes, sus sonidos, sus olores… Para mí, El Médano, es sinónimo de cinco cosas: amor, hogar, viento y queroseno. Las dos primeras son elegidas; las dos últimas, impuestas y gratamente aceptadas. Aviones que surcan el aire de un paisaje jurásico, como si de pterodáctilos se tratase, elevando su trayectoria, invitándome a irme. Mi mano se agarra con fuerza a una roca en una muestra de no querer embarcar, ni ahora, ni en el próximo, ni nunca. He encontrado mi lugar, mi hogar. El queroseno no sólo se huele, sino que también se oye. Tal es su volumen que el paisaje parece romperse ante la tristeza del sugerido adiós. En contesta a tal ensordecedor grito, una escena le vuelve a recordar al queroseno que los huevos de mi nido ya están puestos en este paisaje que intenta resquebrajar. Nido que susurra el sinónimo que faltaba por nombrar: familia.


(serie en proceso)