Rutina irónica

Para mí, desde pequeño, la ironía ha sido una herramienta con la que vencer mi timidez y ser capaz de relacionarme con mi entorno. La usaba, por ejemplo, para entablar una conversación con un desconocido o para demostrarle al profesor de matemáticas que sabía reírme de mi mismo al dejar claro al resto de la clase que no sabía ni por dónde comenzar a resolver el problema que este había planteado en la pizarra. 

Según me he ido haciendo mayor he ido perdiendo esta timidez pero me he dado cuenta que mi visión irónica no sólo se ha quedado conmigo, sino que incluso se ha potenciado con el paso del tiempo. 

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